Volviendo al principio

•9 Julio, 2009 • Deja un comentario

Como estaba previsto, estuve firmando en la Feria y con ese motivo conocí a algún lector/a (no muchos, desde luego). Eso me hizo recordar que comencé este blog con un mensaje que decía algo así como: ¿dónde estas, lector?  Entonces me preguntaba si para ser escritora bastaba con escribir o era imprescindible tener lectores. Luego, Mare Nostrum decidió publicarme Jamás olvido una cara y vino todo lo demás.

Y ahora tengo la sensación de haber vuelto al principio, al comienzo de un proceso: escribir, terminar la historia, buscar editorial, encontrar lectores…

Lo bueno es que ahora estoy en el mejor momento de ese círculo que es  la fase de escribir. Por eso este blog está medio abandonado. Por eso y porque los blogs se han pasado de moda.
Pero, entre que sí y que no, dejo aquí esta foto de la Feria con unas lectoras anónimas. Ellas dan fe de que los lectores/as existir, existen.
Y de que los escritores/a solo lo son si escriben. Finalmente, yo encontré la historia que andaba bsucando y aunque dura y difícil de contar, estoy satisfecha  de intentarlo.  Aunque hoy precisamente tengo la sensación de haber llegado a un punto muerto y muchas dudas. Solo espero que los personajes sean capaces de superarme, de pasar por encima de mí, porque tienen mucho que decir aunque yo, al menos hoy, no sepa cómo hacerlo.  

en la Feria

en la Feria

El día 7 de junio firmaré en la caseta de Mare Nostrum

•29 Mayo, 2009 • Deja un comentario

Desde que fui por primera vez a la Fria del Libro de Madrid siendo una jovencita muy jovencita, quise estar allí, dentro de una caseta…

Así fue… gracias a María.

•6 Mayo, 2009 • Deja un comentario

¡POR FIN!

•29 Abril, 2009 • Deja un comentario

Bueno, di con ello. Iba a seguir con mis reflexiones un tanto erráticas relativas a sobre qué escribir y cómo hacerlo, cuando encontré una historia perfecta. Si no es perfecta (eso se verá), al menos tiene un enorme potencial y ha conseguido seducirme. El protagonista vive en una especie de ceguera intelectual, sin acceso al conocimiento que proporciona la escolaridad y en un momento dado, “verá”. Esa especie de “virginidad” de partida, aún sin ser total, servirá para que su salida del tunel de la ignorancia le permita “mirar” de otro modo cuanto le rodea.
Bueno, antes de tener esa historia, de la que no contaré más de momento, le daba vueltas al tema de la estructura que sustenta cada historia como un elemento clave para que sonsiga mostar todo su potencial y toda su belleza narrativa. También me preocupaba la capacidad de los personajes para expresarse y, de algún modo, expresarme. Ese es ahora mi reto, ahora que, de momento, he renunciado a las facilidades que proporciona la literatura de género. De algún modo estoy empezando de nuevo.

Sobre lo que dije…

•13 Abril, 2009 • Deja un comentario

Dije que no me proponía contar nada, pero no es cierto.

Yo deseaba escribir desde siempre, pero pensaba que no tenía nada definitivo que  decir, nada suficientemente interesante, o sabio, original, importante… ¡qué se yo! algo que mereciera la pena ser contado.

Pero el tiempo fue pasando y aunque creía que con la edad “aprendería ” algo merecedor de ser compartido, algo definitivo y rotundo…no fue así. La edad me aportaba cosas, es verdad, pero me iba arrebatando otras, así que decidí no seguir esperando y escribí mi primera novela. “Llanto de llamas” responde a la liberación del paralizante deseo de contar algo, incluso de ser original. Responde al gusto sencillo y simple de contar una historia, una historia que, como casi todas,  ya ha sido contada  y ya ha sido leída . Solo que esta vez me permitía  el lujo de dar  mi versión y confieso que, al tratarse de una inofensiva novela policíaca, no me parecía un pecado  especialmente grave.

Pero es verdad que el gusanillo seguía ahí. De hecho, cuando empecé  la historia de “Jamás olvido una cara” pensé un personaje para que, específicamente, dijera “cosas”. Se trata de Mariana. Declaradamente feminista, con la vida resuelta desde el punto de vista económico, con la cultura, la experiencia y humanidad suficientes para hacer verosímil cualquier declaración o actuación. Además, tejí para ella un contexto que le permitiera “expresarse” desde la acción, desde la respuesta a las variadas situaciones que la trama le iba a proporcionar…

Pero Mariana se limitó a decir  lo que tenía que decir y nada más… ni una sola palabra más.

Y yo aprendí una nueva lección… que explicaré en otra ocasión.

Mentí en la presentación.

•1 Abril, 2009 • Deja un comentario

La presentación se hizo. Fue bastante gente y cumplió las expectativas, si se tiene en cuenta la ausencia de los medios…pero lo cierto es que ya, ni se les espera.
María dijo cosas, lo hizo también Juan, mi editor, y me hubiera gustado que Lourdes pudiera decir más, ya que, como esperaba, resultó ser una mujer sabia de lo que dan testimonio sus libros, pero también su encanto y su sencillez.
Yo, claro, yo también dije cosas…pero hubo una que no era verdad.
Alguien (Port) me preguntó sobre qué quería contar con mi novela (¿con mis novelas?) , que cuál era mi actitud a la hora de escribir. Yo respondí con una tontería. Dije algo así como que no me proponía nada, que simplemente contaba una historia y me dejaba llevar por los personajes. Luego hablé de la estructura y de la importancia de su “diálogo” con la propia historia…e hice como que no me interesaba ese viejo asunto del “mensaje”.
Hasta Juan sintió que debía salir en mi defensa y añadió que, como en toda novela negra, en Jamás olvido una cara hay también un trasfondo de “denuncia”, en este caso relacionado con las multinacionales farmacéuticas y sus políticas rastreras.
Bueno, me pareció bien que lo dijera, porque sirvió para pasar página sobre algo de lo que prefiero no hablar.
Decía Oran Pamuk en una entrevista para El País que hay dos tipos de escritores, los que escriben como terapia y los que quieren decir algo.
Bien, yo pertenezco al segundo grupo.

presentacion11

Sigamos…

•17 Marzo, 2009 • Deja un comentario

Bueno, según los comentarios recibidos, puedo seguir tranquilamente usando los nombres de personas como si fueran personajes. Sin embargo, yo sigo sin tenerlo claro. Una cosa es escribir una biografía, donde  las reglas del juego son de sobra conocidas, o utilizar a alguien que conoces para dibujar algunos rasgos de un determinado personaje y otra cosa es hacer un juicio sumarísimo al pasado jugando con toda la ventaja ( ahora es ficción-ahora no-ahora sí-ahora solo me inventé una parte…ahora me lo inventé todo…)…

Aunque  en realidad no sé si merece la pena seguir por ese camino que no sé por qué pero se me antoja penoso.

Por otro lado, acabo de terminar de leer “La chica que soñaba con una cerilla y un  bidón de gasolina … ” que llegado  un  punto me enganchó sin remisión y que ha reavivado mi pasión por la novela policíaca  (no es que me parezca la mejor novela del género ni muccho menos, pero no podía dejarla y eso, ¡caramba!, eso es estupendo)

Pero podría estar bien hacer  el experimento de seguir en el blog  en directo con la historia  biográfica (puesto que  no puede calificarse de  autobiográfica) y seguir , por otro lado, con la novela de las minas, La chinay el sexo, que os aseguro que promete.

Es una idea. Veremos.

Otro “primer capítulo”, otra historia.

•4 Marzo, 2009 • 5 comentarios

Este es el primer capítulo de otra novela que tengo empezada ( y también  sin corregir). Es totalmente distinta a la anterior puesto que relata acontecimientos que yo he vivido. Ni siquiera he cambiado los nombres de los otros personajes, en principio para aclarame al escribir, pero también como experimento. Y aquí está la cuestión. Aquí está la gran diferencia de las dos novelas en las que estoy trabajando. La primera es la cuarta de una saga que necesito escribir, que siempre he querido escribir para cerrar la serie, al menos de momento. La protagoinsta es Ana, la China, un personaje ya conocido, ya construido que vivirá una historia de intriga de una forma más personal que nunca y que la llevará a replantearse muchas de las cosas que daba por supuestas, sobre todo en sus relaciones sexuales. Es una novela que se desarrolla en un pueblo pequeño, en una aldea del norte y que tiene algunos de los ingredientes con los que siempre quise jugar, con los que me apasiona hacer una novela policíaca. Un aténtico reto de “estancia cerrada” en un lugar norteño que conozco bien .
Este otro “primer capítulo” es también otra cosa. Narra hechos que yo he vivido y lo hace en primera persona. Los personajes son también reales y el reto es de otra índole: ¿hasta dónde se puede llegar contando historias  vividas sin ocultarse tras la literatura  y sin renunciar a ella? ¿hasta dónde se pone en peligro la relación con otras personas, algunas aún amigas? ¿tiene alguna contraindicación ética hacer un experimento literario con esas premisas? Por otro lado, está el tema de cómo hacerlo. Cómo aplicar una determinada estructura narrativa, en este caso de novela, a lo que podría ser una biografía o cualquier otro género. En este primer capítulo, ya he sacrificado algo de la realidad (que para mi no es relevante, aunque puede que sí lo sea para alguno de los que estaban allí, o que no estaban ), pero al hacerlo he aprendido y he disfrutado mucho ya que me ha dado cuenta de que las razones son estrictamente de eficacia narrativa, notando como la literatura tomaba las riendas de la historia para dominar la realidad, sin traicionarla.
Bueno, ahí va ese prometido primer capítulo:

” Capítulo primero

Levanté la carta. Se trataba del deseado ocho de corazones. Caramba, estaba resultando ser buena en aquello. No sólo había tenido suerte la noche que conocí a Alejandro, sino que ahora se repetía; iba a ganar esa mano y la partida.

Encendí otro cigarrillo con un gesto indiferente, como si no me importara. Pero quería ganar; por alguna razón era importante para mí, a pesar de las circunstancias.

Miré a Jordi que no se había concentrado en el juego en toda la noche y presentí que no llevaba nada. Alejandro sí, y estaba segura de que también quería ganar. Para él era la demostración natural de su liderazgo. Soy el jefe y no por casualidad, decía toda su gestualidad displicente, como si estuviera en posesión de un indiscutible gen de superioridad.

Horacio, ese era su nombre de guerra, miró de nuevo las cartas.
-Las veo-me apresuré a decir.
-Paso- musitó Jordi.
-Trío de ases- dijo contundente el pope.
-Escalera-repliqué poniendo las cartas sobre la mesa.

Pero no pude saborear mi triunfo ya que justo en el momento en que mi escalera de color empezó a brillar sobre el tapete, él dio la orden de prepararse.

Era la hora, es cierto; pero el instante elegido por Alejandro para que nos pusiéramos en marcha consiguió que mi victoria pasara desapercibida. También dejó claro que yo no era importante para él o, en todo caso, no tanto como él debía serlo para mí. O puede que, simplemente, tratara de minimizar con ello su pública derrota a las cartas.

Pero eran ya las cinco treinta de la mañana y había que estar en Legazpi a las seis y media. Escondimos bajo los anoraks los panfletos que habíamos estando imprimiendo en la vietnamita esa misma noche hasta que a las tres de la madrugada decidimos matar el tiempo jugando al póquer.

Todos menos Mario, que se quedó dormido en el colchón que había en el suelo de una de las habitaciones de la casa de Jordi. Cuando le despertamos, aún tenía las manos manchadas de tinta y el mismo mal cuerpo que todos los demás”.

Sigo aquí.

•3 Marzo, 2009 • 2 comentarios

Sigo aquí…aunque escribiendo poco y dudando mucho. Ya visteis la primera página de la novela en la que estoy trabajando…como decía Migel, le faltan capítulos; como decía Susana, correcciones. Pero aunque las correcciones las dejo siempre para después, los capítulos han avanzado hasta que me he parado en seco. El tema, al final, resulta ser el sexo; pero hay otro asunto que me ronda desde hace tiempo y que me interrumpe constantemente. He comenzado a escribir algo sobre ello y tal vez os lo enseñe, para conecer opiniones. Pero claro, es dificil opinar si no os muestro más de la novela de la que ya conocéis el primer capítulo…
Veremos. El caso es que sigo aquí y quería que lo supierais y, de paso, darme ánimos. Porque, al final, este  blog está resultando ser  un síntoma de algo.

Susana propone

•5 Febrero, 2009 • Deja un comentario

¡Buenas!

Con mi e-mail puedes hacer lo que te parezca. No lo colgué en el blog porque me parecía un tanto personal -¿y qué no es personal?- en el sentido de que tiendo a ser crítica con mis lecturas y, aunque mi intención es siempre constructiva, mis observaciones pueden no ser entendidas así y, tal vez, molestar. Pero constato que no es tu caso, lo cual me alegra enormemente, porque hay escritores que no admiten réplica alguna.

En cuanto a mantener vivo el blog, lo cierto es que me parece una proeza, no es fácil. Hablo en general, no lo digo por el tuyo en particular. O tienes la proyección de Enrique Dans y te conviertes en un poder mediático o, de lo contrario, lo más habitual es que el blog acabe convirtiéndose en puro compadreo entre amistades y parentela.

Y, ya que estamos, te cuento: he pensado que, quizá, pudiera ayudar a animar el blog, a la vez que resultar un experimento interesante, el abrir una sección, eminentemente participativa, en la que los navegantes indicaran cuál es su novela negra favorita -o 2 ó 3- y, brevemente, en un par de líneas, explicaran por qué. Tal vez sería curioso observar, además de los motivos de la elección, por qué títulos se decanta la gente, si gusta más de los autores clásicos o de los contemporáneos, si tiene una percepción del género purista/clásica (Asesinato en el Orient Express, de A.Christie o Cosecha Roja, de D.Hammett) o más heterogénea/amplia (El Código Da Vinci, de D. Brown o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K.Dick) o singular/transgresora (El pichón recalcitrante, de D. Westlake), si prefiere -o conoce más- escritores masculinos o femeninos, españoles o extranjeros, etc.

Pero, ¡vaya!, no es más que una idea: el blog es tuyo, tú decides.

Besos,
Susana