Sigamos…
Bueno, según los comentarios recibidos, puedo seguir tranquilamente usando los nombres de personas como si fueran personajes. Sin embargo, yo sigo sin tenerlo claro. Una cosa es escribir una biografía, donde las reglas del juego son de sobra conocidas, o utilizar a alguien que conoces para dibujar algunos rasgos de un determinado personaje y otra cosa es hacer un juicio sumarísimo al pasado jugando con toda la ventaja ( ahora es ficción-ahora no-ahora sí-ahora solo me inventé una parte…ahora me lo inventé todo…)…
Aunque en realidad no sé si merece la pena seguir por ese camino que no sé por qué pero se me antoja penoso.
Por otro lado, acabo de terminar de leer “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina … ” que llegado un punto me enganchó sin remisión y que ha reavivado mi pasión por la novela policíaca (no es que me parezca la mejor novela del género ni muccho menos, pero no podía dejarla y eso, ¡caramba!, eso es estupendo)
Pero podría estar bien hacer el experimento de seguir en el blog en directo con la historia biográfica (puesto que no puede calificarse de autobiográfica) y seguir , por otro lado, con la novela de las minas, La chinay el sexo, que os aseguro que promete.
Es una idea. Veremos.




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