Sobre lo que dije…

Dije que no me proponía contar nada, pero no es cierto.

Yo deseaba escribir desde siempre, pero pensaba que no tenía nada definitivo que  decir, nada suficientemente interesante, o sabio, original, importante… ¡qué se yo! algo que mereciera la pena ser contado.

Pero el tiempo fue pasando y aunque creía que con la edad “aprendería ” algo merecedor de ser compartido, algo definitivo y rotundo…no fue así. La edad me aportaba cosas, es verdad, pero me iba arrebatando otras, así que decidí no seguir esperando y escribí mi primera novela. “Llanto de llamas” responde a la liberación del paralizante deseo de contar algo, incluso de ser original. Responde al gusto sencillo y simple de contar una historia, una historia que, como casi todas,  ya ha sido contada  y ya ha sido leída . Solo que esta vez me permitía  el lujo de dar  mi versión y confieso que, al tratarse de una inofensiva novela policíaca, no me parecía un pecado  especialmente grave.

Pero es verdad que el gusanillo seguía ahí. De hecho, cuando empecé  la historia de “Jamás olvido una cara” pensé un personaje para que, específicamente, dijera “cosas”. Se trata de Mariana. Declaradamente feminista, con la vida resuelta desde el punto de vista económico, con la cultura, la experiencia y humanidad suficientes para hacer verosímil cualquier declaración o actuación. Además, tejí para ella un contexto que le permitiera “expresarse” desde la acción, desde la respuesta a las variadas situaciones que la trama le iba a proporcionar…

Pero Mariana se limitó a decir  lo que tenía que decir y nada más… ni una sola palabra más.

Y yo aprendí una nueva lección… que explicaré en otra ocasión.

~ por escritoradesesperada en 13 Abril, 2009.

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