Mentí en la presentación.

•1 Abril, 2009 • Dejar un comentario

La presentación se hizo. Fue bastante gente y cumplió las expectativas, si se tiene en cuenta la ausencia de los medios…pero lo cierto es que ya, ni se les espera.
María dijo cosas, lo hizo también Juan, mi editor, y me hubiera gustado que Lourdes pudiera decir más, ya que, como esperaba, resultó ser una mujer sabia de lo que dan testimonio sus libros, pero también su encanto y su sencillez.
Yo, claro, yo también dije cosas…pero hubo una que no era verdad.
Alguien (Port) me preguntó sobre qué quería contar con mi novela (¿con mis novelas?) , que cuál era mi actitud a la hora de escribir. Yo respondí con una tontería. Dije algo así como que no me proponía nada, que simplemente contaba una historia y me dejaba llevar por los personajes. Luego hablé de la estructura y de la importancia de su “diálogo” con la propia historia…e hice como que no me interesaba ese viejo asunto del “mensaje”.
Hasta Juan sintió que debía salir en mi defensa y añadió que, como en toda novela negra, en Jamás olvido una cara hay también un trasfondo de “denuncia”, en este caso relacionado con las multinacionales farmacéuticas y sus políticas rastreras.
Bueno, me pareció bien que lo dijera, porque sirvió para pasar página sobre algo de lo que prefiero no hablar.
Decía Oran Pamuk en una entrevista para El País que hay dos tipos de escritores, los que escriben como terapia y los que quieren decir algo.
Bien, yo pertenezco al segundo grupo.

presentacion11

Sigamos…

•17 Marzo, 2009 • Dejar un comentario

Bueno, según los comentarios recibidos, puedo seguir tranquilamente usando los nombres de personas como si fueran personajes. Sin embargo, yo sigo sin tenerlo claro. Una cosa es escribir una biografía, donde  las reglas del juego son de sobra conocidas, o utilizar a alguien que conoces para dibujar algunos rasgos de un determinado personaje y otra cosa es hacer un juicio sumarísimo al pasado jugando con toda la ventaja ( ahora es ficción-ahora no-ahora sí-ahora solo me inventé una parte…ahora me lo inventé todo…)…

Aunque  en realidad no sé si merece la pena seguir por ese camino que no sé por qué pero se me antoja penoso.

Por otro lado, acabo de terminar de leer “La chica que soñaba con una cerilla y un  bidón de gasolina … ” que llegado  un  punto me enganchó sin remisión y que ha reavivado mi pasión por la novela policíaca  (no es que me parezca la mejor novela del género ni muccho menos, pero no podía dejarla y eso, ¡caramba!, eso es estupendo)

Pero podría estar bien hacer  el experimento de seguir en el blog  en directo con la historia  biográfica (puesto que  no puede calificarse de  autobiográfica) y seguir , por otro lado, con la novela de las minas, La chinay el sexo, que os aseguro que promete.

Es una idea. Veremos.

Otro “primer capítulo”, otra historia.

•4 Marzo, 2009 • 5 comentarios

Este es el primer capítulo de otra novela que tengo empezada ( y también  sin corregir). Es totalmente distinta a la anterior puesto que relata acontecimientos que yo he vivido. Ni siquiera he cambiado los nombres de los otros personajes, en principio para aclarame al escribir, pero también como experimento. Y aquí está la cuestión. Aquí está la gran diferencia de las dos novelas en las que estoy trabajando. La primera es la cuarta de una saga que necesito escribir, que siempre he querido escribir para cerrar la serie, al menos de momento. La protagoinsta es Ana, la China, un personaje ya conocido, ya construido que vivirá una historia de intriga de una forma más personal que nunca y que la llevará a replantearse muchas de las cosas que daba por supuestas, sobre todo en sus relaciones sexuales. Es una novela que se desarrolla en un pueblo pequeño, en una aldea del norte y que tiene algunos de los ingredientes con los que siempre quise jugar, con los que me apasiona hacer una novela policíaca. Un aténtico reto de “estancia cerrada” en un lugar norteño que conozco bien .
Este otro “primer capítulo” es también otra cosa. Narra hechos que yo he vivido y lo hace en primera persona. Los personajes son también reales y el reto es de otra índole: ¿hasta dónde se puede llegar contando historias  vividas sin ocultarse tras la literatura  y sin renunciar a ella? ¿hasta dónde se pone en peligro la relación con otras personas, algunas aún amigas? ¿tiene alguna contraindicación ética hacer un experimento literario con esas premisas? Por otro lado, está el tema de cómo hacerlo. Cómo aplicar una determinada estructura narrativa, en este caso de novela, a lo que podría ser una biografía o cualquier otro género. En este primer capítulo, ya he sacrificado algo de la realidad (que para mi no es relevante, aunque puede que sí lo sea para alguno de los que estaban allí, o que no estaban ), pero al hacerlo he aprendido y he disfrutado mucho ya que me ha dado cuenta de que las razones son estrictamente de eficacia narrativa, notando como la literatura tomaba las riendas de la historia para dominar la realidad, sin traicionarla.
Bueno, ahí va ese prometido primer capítulo:

” Capítulo primero

Levanté la carta. Se trataba del deseado ocho de corazones. Caramba, estaba resultando ser buena en aquello. No sólo había tenido suerte la noche que conocí a Alejandro, sino que ahora se repetía; iba a ganar esa mano y la partida.

Encendí otro cigarrillo con un gesto indiferente, como si no me importara. Pero quería ganar; por alguna razón era importante para mí, a pesar de las circunstancias.

Miré a Jordi que no se había concentrado en el juego en toda la noche y presentí que no llevaba nada. Alejandro sí, y estaba segura de que también quería ganar. Para él era la demostración natural de su liderazgo. Soy el jefe y no por casualidad, decía toda su gestualidad displicente, como si estuviera en posesión de un indiscutible gen de superioridad.

Horacio, ese era su nombre de guerra, miró de nuevo las cartas.
-Las veo-me apresuré a decir.
-Paso- musitó Jordi.
-Trío de ases- dijo contundente el pope.
-Escalera-repliqué poniendo las cartas sobre la mesa.

Pero no pude saborear mi triunfo ya que justo en el momento en que mi escalera de color empezó a brillar sobre el tapete, él dio la orden de prepararse.

Era la hora, es cierto; pero el instante elegido por Alejandro para que nos pusiéramos en marcha consiguió que mi victoria pasara desapercibida. También dejó claro que yo no era importante para él o, en todo caso, no tanto como él debía serlo para mí. O puede que, simplemente, tratara de minimizar con ello su pública derrota a las cartas.

Pero eran ya las cinco treinta de la mañana y había que estar en Legazpi a las seis y media. Escondimos bajo los anoraks los panfletos que habíamos estando imprimiendo en la vietnamita esa misma noche hasta que a las tres de la madrugada decidimos matar el tiempo jugando al póquer.

Todos menos Mario, que se quedó dormido en el colchón que había en el suelo de una de las habitaciones de la casa de Jordi. Cuando le despertamos, aún tenía las manos manchadas de tinta y el mismo mal cuerpo que todos los demás”.

Sigo aquí.

•3 Marzo, 2009 • 2 comentarios

Sigo aquí…aunque escribiendo poco y dudando mucho. Ya visteis la primera página de la novela en la que estoy trabajando…como decía Migel, le faltan capítulos; como decía Susana, correcciones. Pero aunque las correcciones las dejo siempre para después, los capítulos han avanzado hasta que me he parado en seco. El tema, al final, resulta ser el sexo; pero hay otro asunto que me ronda desde hace tiempo y que me interrumpe constantemente. He comenzado a escribir algo sobre ello y tal vez os lo enseñe, para conecer opiniones. Pero claro, es dificil opinar si no os muestro más de la novela de la que ya conocéis el primer capítulo…
Veremos. El caso es que sigo aquí y quería que lo supierais y, de paso, darme ánimos. Porque, al final, este  blog está resultando ser  un síntoma de algo.

Susana propone

•5 Febrero, 2009 • Dejar un comentario

¡Buenas!

Con mi e-mail puedes hacer lo que te parezca. No lo colgué en el blog porque me parecía un tanto personal -¿y qué no es personal?- en el sentido de que tiendo a ser crítica con mis lecturas y, aunque mi intención es siempre constructiva, mis observaciones pueden no ser entendidas así y, tal vez, molestar. Pero constato que no es tu caso, lo cual me alegra enormemente, porque hay escritores que no admiten réplica alguna.

En cuanto a mantener vivo el blog, lo cierto es que me parece una proeza, no es fácil. Hablo en general, no lo digo por el tuyo en particular. O tienes la proyección de Enrique Dans y te conviertes en un poder mediático o, de lo contrario, lo más habitual es que el blog acabe convirtiéndose en puro compadreo entre amistades y parentela.

Y, ya que estamos, te cuento: he pensado que, quizá, pudiera ayudar a animar el blog, a la vez que resultar un experimento interesante, el abrir una sección, eminentemente participativa, en la que los navegantes indicaran cuál es su novela negra favorita -o 2 ó 3- y, brevemente, en un par de líneas, explicaran por qué. Tal vez sería curioso observar, además de los motivos de la elección, por qué títulos se decanta la gente, si gusta más de los autores clásicos o de los contemporáneos, si tiene una percepción del género purista/clásica (Asesinato en el Orient Express, de A.Christie o Cosecha Roja, de D.Hammett) o más heterogénea/amplia (El Código Da Vinci, de D. Brown o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K.Dick) o singular/transgresora (El pichón recalcitrante, de D. Westlake), si prefiere -o conoce más- escritores masculinos o femeninos, españoles o extranjeros, etc.

Pero, ¡vaya!, no es más que una idea: el blog es tuyo, tú decides.

Besos,
Susana

Nueva novela

•25 Enero, 2009 • 3 comentarios

Bien, este blog anda un poco a la deriva. Tal vez esto sirva para seguir. Os ofrezco las primeras páginas de mi nueva novela que, por cierto, aún no tiene título y como el resto del texto, está sin corregir. Bueno, puede ser un experimento…

Capítulo I

Lo primero que leí en su diario, al azar, fue lo siguiente:

“El viento empezaba a ser frío. O eso me pareció a causa de los días nublados tan propios del final del verano.

Como últimamente, él me esperaba al fondo de la mina. Aguardaba en aquel lugar que era de los dos y a la vez de todos, pero sobre todo mío; que me pertenecía por un título de propiedad no escrito llamado tragedia, llamado destino…un fatum que se te pega a la piel cuando perteneces a una familia de mineros, cuando ese es el lugar de muerte obligada para los tuyos.

Pero yo había decido mucho tiempo atrás que eso nada tenía que ver conmigo, que el camino de mi vida no seguiría, ni siquiera en sentido figurado, el carril de los furgones que bajaban a las entrañas húmedas de la tierra, que mi sino era volar y mi camino se escribiría con líneas invisibles en el cielo, como las rutas de las aves que no se quedan en ningún lugar.

Era algo de lo que estaba segura desde que tenía uso de razón. Por eso, nunca temí nada de aquel lugar que, por otro lado, tanto me fascinaba. Nunca tuve miedo de traspasar las rejas desdentadas que daban paso a nuestro sitio secreto a nuestro refugio, el refugio en el que nos rebelábamos de los adultos afirmando nuestra incipiente juventud, un sitio especial también para el resto del grupo.

Pero aquel día, cuando me adentré en aquella oquedad de la a tierra que me resultaba tan familiar, cuando aparté y volví a colocar, como hacíamos siempre, el cartel oxidado de “prohibido el paso” que la compañía minera había colocado como único elemento disuasoria desde que abandonó la instalación en tiempos que yo no recordaba, aquel día percibí algo extraño, algo que contradecía mi decisión de alejarme y que parecía, de repente, atarme demasiado a aquel lugar. Y al verle allí, esperándome, como hacía últimamente, sentí un escalofrío profundo y prolongado que fue el presagio de lo que habría de pasar poco después y que marcaría definitivamente nuestras vidas”.

Sin ideas para el blog

•23 Diciembre, 2008 • 1 comentario

No se me ocurre cómo continuar con el blog. Hay quien dice que hay que apuntarse a las redes sociales, tan masivas, tan públicas…

Bueno, mientras, os invito a ver algo bueno :

http://www.viddler.com/explore/megustaleer/videos/4/

Feria del Libro de Gudalajara

•9 Diciembre, 2008 • Dejar un comentario

Algunas cosas sobre la FIL (Guadalajara, México)

fil

 

 

http://video.atei.es/development/index.php?option=com_videos&task=detail&id=1419

Mi blog se quedó petrificado.

•3 Diciembre, 2008 • Dejar un comentario

Efectivamente, petrificado.

No he tenido tiempo de nada éstas últimas semanas, pero la entrevista ya está más que pasada.

Para empezar a salir del  letargo os recomiendo el blog de Sergio, que se acercó a jugar al Libro perfecto y me permitió conocerle:

http://nomeconfundasconunsombrero.blogspot.com/

La entrevista que me hizo Mare Nostrum, por si os interesa.

•20 Octubre, 2008 • 1 comentario

-¿Es su nuevo libro una novela negra?, ¿qué le parece que la encasillen dentro de un género?

 

IA. Jamás olvido una cara  es, sin ningún género de  dudas, una novela negra. Tiene todos los elementos para serlo: un detective que el lector ya conoce y que forma parte de una saga, uno o varios crímenes y una trama de intriga que debe resolverse para desenmascarar  al asesino. Esos son lo elementos más obvios que definen este tipo de novela, pero hay otros como la crítica social, el inconformismo de los personajes o su desarraigo social. Sin embargo, más allá de estos rasgos generales, creo que hoy en día hay que plantearse que la novela negra debe evolucionar. Cuando en la narrativa soplan vientos que mezclan sin contemplaciones realidad y ficción, periodismo, biografía, novela o ensayo, la novela negra no puede seguir aferrándose a unas señas de identidad que a veces suenan anticuadas. Pero a mi no me importa que me encasillen en un género que, como decía Borges, no tiene el prestigio que da el aburrimiento. Reivindico la faceta de entretenimiento de la escritura.

 

-Si la he entendido bien, acaba de decir que la novela negra debe moverse más allá de los límites que aparentemente la definen, sin embargo sus novelas anteriores Llanto de llamas o El nudo Ghiordes son, al menos en es sentido, bastante clásicas.

 

IA . Es cierto, pero eso tiene que ver con mi biografía como escritora. Necesitaba crear una saga, unos personajes que establecieran un diálogo entre si y con los lectores  y me pareció coherente hacerlo de ese modo. Quería decirle al lector o lectora, que podía fiarse de mí, que no le iba a dar gato por liebre. Este tipo de novela despierta unas determinadas expectativas que yo no quería defraudar. Lo que hice fue irme aproximando a otra estructura que me entusiasma que es la del viaje; incluso al género de aventuras. Jamás olvido una cara, tiene esa vertiente más acentuada. Ya sé que, al menos a priori, la evolución lógica de la novela negra es hacia lo periodístico, hacia  la denuncia y el realismo; sin embargo, no creo que ese camino tenga que  excluir otras aportaciones que pueden  incluso modificar  la propia estructura narrativa de este tipo de novelas.

 

-En la contraportada del libro pone, entre otras cosas, que Jamás olvido una cara es un thriller moderno…¿qué tiene de moderno esta novela, según usted?

 

IA. Bueno, lo que pone en la contraportada se debe a la  editorial, pero yo no estoy en desacuerdo con esa afirmación.

A pesar de que la trama acabará por traer al presente historias tan antiguas como las del sueño que dio lugar a la construcción  del palacio de Xanadú en la antigua China, el poema del poeta romántico Coleridge sobre ese mismo palacio o los fascinantes senderos de  La ruta de la seda, en Jamás olvido una cara se plantean cuestiones relativas al feminismo, los efectos morales del pragmatismo, el amor homosexual o  el abuso de ciertas industrias farmacéuticas… Creo que a eso se refería la editorial al hablar de thriller moderno.

 

-El protagonista de Jamás Olvido una cara es un hombre. Sin embargo, ¿no le parece que faltan mujeres protagonistas en este tipo de  novelas, al menos en España? ¿Siendo usted mujer, no se sintió más próxima a un personaje femenino?

IA. Supongo que es cierto que  faltan personajes femeninos como protagonistas, pero también falta miradas femeninas en la novela negra española. A mí me interesaba más esa mirada que, dicho sea de paso, tampoco es tan distinta, al menos aparentemente. Las diferencias suelen ser sutiles. Lo que pasa es que lo sutil es casi siempre lo más importante. De todas formas, cuando escribo no  antepongo ninguna actitud militante a la lógica de la narración o de los personajes y, además, como escritora,  no siempre me interesan ese tipo de disyuntivas hombre-mujer. En Jamás olvido una cara  hay un personaje feminista, pero es que las personas feministas existen, así que es un personaje más.

Respecto a Pablo, el detective protagonista de la saga, confieso que lo elegí así  porque quería evitar la tentación de una excesiva proyección personal. Eso fue en mi primera novela. Luego me sentí cómoda con él. Le conozco muy bien, sé lo piensa, lo que siente y cuáles son sus debilidades. Es un buen tipo. Lo que  pasa  es que no puede ser fiel y eso en cierto modo le atormenta. Su  incapacidad para comprometerse puede hacerle perder relaciones muy valiosas. Tener que ver las cosas desde su punto de vista me resulta bastante interesante.

Pero, efectivamente, tenía que atreverme con una mujer  y lo hice con  La China, una periodista de sucesos amiga de Pablo que a veces toma el relevo. En El Nudo Ghiordes es la protagonista absoluta, aunque Pablo sigue jugando un importante papel. La amistad entre ellos sigue viva y  seguirá evolucionando.

 

P. ¿Eso significa que habrá una  siguiente novela de la saga?

 

IA. Claro, habrá que saber qué pasa con esa amistad…

 

P. ¿Y qué pasa?

 

IA. Aún no lo sé; pero será como en la vida…si se dan las circunstancias, si es el momento, si se decide arriesgar…depende.

 

 

P. Cambiando de tema. Se habla mucho de los dispositivos lectores de libros electrónicos. ¿Ve a sus lectores leyendo Jamás olvido una cara en uno de estos dispositivos? ¿Cree que esos nuevos dispositivos con sus nuevas capacidades de hipertexto o sonido pueden influir en la producción literaria de la novela?

 

IA. A la primera pregunta un sí rotundo. No quiero decir que los dispositivos lectores vayan a sustituir al libro en papel, eso es difícil de saber; de lo que sí estoy segura es de que esos dispositivos son extraordinariamente prácticos para según qué cosas como por ejemplo, si  tienes que viajar o, entrando ya en la segunda pregunta, si aparecen libros hipertextuales interesantes. Y claro que influirán en la propia narrativa. De hecho, Jamás olvido una cara empezó siendo un libro hipertextual y era mucho más complejo en su versión electrónica, con varios niveles que transcurrían en paralelo. Era un experimento  apasionante para mí, pero hubiera tardado un eternidad en trabajar la historia de ese modo  y lo dejé…pero, tal como lo veo, las nuevas posibilidades van a revolucionar la forma de contar, igual que están revolucionando otros aspectos de nuestra vida. Y creo que esa evolución  irá enriqueciendo el texto poco a poco de muy diversas maneras hasta que se produzca un salto cualitativo. Entonces veremos el alcance de un cambio que, como se ha comentado en numerosas ocasiones,  puede ser tan trascendental como la aparición de la imprenta.